Estamos en el siglo XXI; llegó la hora de derribar algunos mitos. Hoy hablaremos del siguiente: “bajaré más rápido de peso si no como durante todo el día”.                                           


Pocos saben que si dejamos de comer por largos periodos de tiempo nuestro metabolismo se altera, principalmente porque no le estamos dando trabajo y como consecuencia se vuelve más lento de lo normal. De esta forma, nuestro cuerpo comienza a “retener” toda la energía de los alimentos que consumimos, y las famosas calorías se hacen presentes. Finalmente esta energía es depositada como grasa visceral cuando es consumida en exceso, sobretodo si lo hacemos en solo un tiempo de comida.


Seamos objetivos. Cuando salimos de ese largo periodo de ayuno, ¿cuál suele ser nuestra conducta? Generalmente elegimos alimentos con una elevada densidad calórica para compensar el hambre que sentimos en ese instante. Está comprobado que podemos consumir la energía o calorías que requerimos para todo el día en un solo tiempo de comida, pero cuando ello ocurre no discriminamos cantidad ni tipo de alimentos, pues lo más importante en ese momento es saciar nuestra hambre voraz, la que es consecuencia de nuestro propio ayuno.

Esto equivale a enviar a nuestro organismo a una guerra, pero sin armas. La guerra consiste en cumplir con todas las actividades metabólicas que realiza nuestro organismo, pero sin recibir la energía que necesita para ello.


Si el ayuno prolongado se transforma parte de nuestra rutina por meses o años (u otros desórdenes similares como no comer en horarios establecidos o saltarse las comidas principales), tendremos altas probabilidades de desarrollar enfermedades metabólicas en el futuro.

Es por este motivo que no alimentarnos cada cierto tiempo durante el día nos conduce al fracaso nutricional. Para bajar de peso es fundamental ordenar nuestros horarios, siendo la recomendación general alimentarse cada 3 ó 4 horas durante el día, aunque ello puede variar según la condición nutricional de cada individuo.

A veces cuesta, pero debemos respetar lo más posible nuestros horarios de alimentación, pues de esa forma mantenemos controlada la ansiedad que nos lleva a comer grandes cantidades de comida hipercalórica, y además mantenemos regulado nuestro metabolismo.


Seguir un régimen de alimentación adaptado a los horarios es un desafío, pero cuando se cumple la meta suele alcanzarse más rápido de lo esperado. Debemos tener presente que los horarios son un hábito de suma importancia para lograr bajar de peso de forma saludable y para cumplir cualquier objetivo nutricional.